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La entrenadora de parapowerlifting Mariela Ferrer Sánchez lanzó un mensaje que sonó más a auxilio que a protesta.
XALAPA, VER., 7 de julio de 2026.- En el deporte hay derrotas que no aparecen en el marcador. No se miden en segundos, goles o centímetros. Se sienten en el bolsillo, en los viajes cancelados y en los entrenamientos que continúan gracias al sacrificio personal. Esa es la competencia que hoy dicen estar perdiendo cientos de atletas y entrenadores veracruzanos.
Con la franqueza que caracteriza a quien ya agotó la paciencia, la entrenadora de parapowerlifting Mariela Ferrer Sánchez lanzó un mensaje que sonó más a auxilio que a protesta. Denunció que el pago de becas acumula ya tres meses de retraso y que, mientras el Instituto Veracruzano del Deporte, la Secretaría de Educación de Veracruz y Finanzas se pasan la responsabilidad, los deportistas siguen esperando.
Porque entrenar no se detiene. Las competencias tampoco. Pero los apoyos, sí.
La inconformidad alcanza a cerca de 500 atletas y entrenadores del deporte convencional y adaptado, quienes aseguran que, lejos de mejorar las condiciones, las becas fueron reducidas pese a los resultados obtenidos en competencias nacionales.
La paradoja duele: mientras las medallas llegan para Veracruz, los estímulos económicos disminuyen. Hay campeones que reciben apenas 750 pesos mensuales y medallistas de oro con apoyos de mil 500 pesos, cantidades que difícilmente alcanzan para cubrir alimentación especializada, suplementos o traslados.
Como diría el viejo cronista: el esfuerzo sigue siendo de tiempo completo, pero el respaldo oficial parece jugar solamente diez meses al año, porque las becas no cubren los doce meses en que los atletas entrenan y representan al estado.
Los inconformes también sostienen que el Congreso local aprobó un incremento del 25 por ciento al presupuesto del Instituto Veracruzano del Deporte, pero afirman que ese beneficio nunca se reflejó en quienes pisan las pistas, levantan pesas o compiten con los colores de Veracruz.
Y entonces aparece la imagen que más lastima al deporte: rifas, boteos y colectas para financiar viajes que deberían estar garantizados por el propio sistema deportivo.
«Es una vergüenza tener que andar haciendo rifas», resumió Ferrer Sánchez, quien además criticó la falta de respuesta por parte de la dirección y subdirección del IVD.
Porque el deporte no solo se construye con talento. También necesita respaldo. Las medallas no nacen en el podio; se forjan todos los días en el gimnasio, en la pista y en cada entrenamiento.
Y cuando quienes representan al estado tienen que competir primero contra la burocracia, el rival más difícil no está del otro lado de la cancha, sino detrás de un escritorio.