“Si me dicen conserje, jardinero o albañil, no me ofenden”: Ricardo Ahued

El secretario de Gobierno de Veracruz respondió con ironía a quienes lo critican por supervisar la rehabilitación del Palacio de Gobierno.

El secretario de Gobierno de Veracruz respondió con ironía a quienes lo critican por supervisar la rehabilitación del Palacio de Gobierno y aseguró que el poder debe utilizarse para servir, no para intimidar ni enriquecerse.

XALAPA, VER.— Si a Ricardo Ahued Bardahuil quisieron incomodarlo llamándolo “conserje del Palacio de Gobierno”, parece que el golpe salió al revés. El secretario de Gobierno de Veracruz aseguró que el calificativo no le molesta y hasta dijo estar dispuesto a ampliar su lista de oficios: jardinero, albañil, taxista, bolero o campesino.

Para el funcionario estatal, ninguno de esos trabajos representa una ofensa, sino todo lo contrario: son labores dignas, necesarias y realizadas por personas que todos los días mantienen al país caminando.

“Para mí no es una ofensa. Creo que es ridículo ofender a un servidor público cuando te están distinguiendo con ese tipo de calificativos”, respondió.

La polémica surgió por la participación de Ahued en la supervisión de los trabajos que actualmente se realizan en el Palacio de Gobierno. Según explicó, el edificio tenía problemas estructurales, eléctricos y sanitarios, además de baños y otras áreas que ya necesitaban una buena intervención.

Aclaró que la Secretaría de Gobierno no contrata directamente las obras, pero él sí está pendiente de que los trabajos se hagan correctamente y, sobre todo, de que no ocurra un accidente mientras el inmueble continúa abierto y recibe diariamente a trabajadores y ciudadanos.

Por instrucciones de la gobernadora Rocío Nahle García, añadió, no solamente se está rehabilitando el Palacio de Gobierno, sino que existe un proyecto más amplio para mejorar el Centro Histórico de Xalapa, la Catedral, el Estadio Xalapeño y otros espacios de la capital.

También se realizan labores de limpieza y jardinería en varios kilómetros de la ciudad, desde la zona de la Volkswagen hasta el aeropuerto de Xalapa. Así que, dijo, si por vigilar esos trabajos quieren llamarlo jardinero o albañil, tampoco hay problema.

“Yo creo que es digno que esas labores como jardinero, como albañil, como conserje, son dignas. Si toda esta gente gobernara el país, estaría gobernado por gente de bien, que todos los días sale a trabajar”, afirmó.

Ahued recordó que antes de ocupar cargos públicos fue constructor y que, cuando encabezó el Ayuntamiento de Xalapa, una parte importante de los recursos municipales fue destinada a obra pública. Sin embargo, reconoció que proyectos de la magnitud de los que ahora se desarrollan habrían sido difíciles de financiar solamente desde el municipio.

El secretario también aprovechó el momento para lanzar una reflexión bastante directa sobre los riesgos de ocupar un cargo público.

“El poder es delicado porque enferma. Y el poder, con un idiota, idiotece la función pública”, manifestó.

Dijo que, después de más de 20 años dentro del servicio público, procura mantener los pies en la tierra y evitar cualquier señalamiento por corrupción, abuso de autoridad o utilización de los recursos públicos para beneficio personal.

“Tengo más de 20 años en esto y a mí no me van a señalar nunca, más que por ser jardinero, albañil”, expresó.

Ahued aseguró que no ocupa la Secretaría de Gobierno por el salario ni por los privilegios, sino por la oportunidad de continuar sirviendo. También sostuvo que trata de la misma manera a una persona de escasos recursos que a alguien con dinero o influencia.

A su juicio, quienes realmente sostienen al país son los campesinos, taxistas, meseros, albañiles y trabajadores de todos los sectores, no los políticos.

“Este país de esa gente vive, no vive de nosotros los políticos. Esa gente es la que le da fuerza a nuestro país”, señaló.

El funcionario agregó que los cargos son temporales y que, cuando se acaba el poder, cada quien vuelve a su vida de siempre.

“Yo soy lo mismo con y sin el cargo público”, sostuvo.

Asimismo, aseguró que la Secretaría de Gobierno ha dejado atrás aquella imagen de una dependencia rodeada de escoltas, armas y aparatos de seguridad utilizados para presumir poder o meter miedo.

“Ya no hay ese poderío donde había 20 agentes con metralletas cuidando al secretario de Gobierno. Ya no hay ese aspecto en la oficina que había 80 agentes. Somos cinco o seis. Ya estamos trabajando”, declaró.

Ahued Bardahuil resumió su postura con una frase: “Me pongo a la orden para servir, no para servirme”.

Al final, podrá discutirse si un secretario de Gobierno debe andar revisando jardines, baños, cables o paredes. Lo que Ahued dejó claro es que no piensa pelearse con la palabra “conserje”. Si eso significa cuidar el Palacio de Gobierno y vigilar que las obras se hagan bien, dijo, puede ponerse el título sin sentirse agraviado.