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Más de siete mil productores y hasta 30 mil habitantes resultarían afectados; temen desempleo, migración, abandono de cultivos y una crisis social sin precedentes
Xalapa, Ver.— El cierre definitivo del Ingenio San Pedro amenaza con ocasionar afectaciones económicas incalculables y profundizar la crisis que desde hace años golpea a los municipios de Los Tuxtlas.
La paralización de la factoría no representa únicamente el cierre de una empresa. Significa apagar uno de los principales motores económicos de una extensa región cañera y dejar en la incertidumbre a productores, obreros, cortadores, transportistas, comerciantes y miles de familias que dependen directa o indirectamente de cada zafra.
Ante la gravedad de la situación, el presidente nacional del Frente de Organizaciones Sociales y Económicas del Campo, Rafael Lindo Chagas, solicitó la intervención inmediata de la gobernadora Rocío Nahle García y del Gobierno federal para impedir lo que calificó como una posible desgracia económica y social.
Confirman el cierre definitivo
Las versiones sobre la suspensión de operaciones comenzaron a circular desde mayo. Desde entonces, organizaciones campesinas solicitaron la instalación de una mesa de negociación para buscar alternativas y evitar el cierre.
Sin embargo, este miércoles 5 de agosto, el Grupo Azucarero San Pedro confirmó mediante un comunicado la conclusión definitiva de las operaciones, luego de —según la compañía— agotar todas las posibilidades para mantener funcionando la planta.
La empresa atribuyó la determinación a las condiciones particulares del ingenio, la situación económica de la región y los problemas que enfrenta la industria azucarera, factores que habrían convertido su operación en una actividad financieramente inviable.
El grupo empresarial aseguró que efectuará un cierre ordenado y que cubrirá los derechos y prestaciones laborales, los pagos pendientes a productores conforme al calendario de liquidación de caña y los compromisos adquiridos con proveedores.
No obstante, estos anuncios no resuelven la pregunta que hoy inquieta a toda la región: ¿qué sucederá después con las miles de familias que vivían del ingenio?
Hasta 30 mil personas enfrentarían las consecuencias
Rafael Lindo Chagas estimó que más de siete mil productores resultarán afectados directamente. En conjunto, cultivan entre 45 mil y 48 mil hectáreas de caña distribuidas en comunidades y ejidos de Ángel R. Cabada, Lerdo de Tejada, Saltabarranca, Tlacotalpan, Santiago Tuxtla y San Andrés Tuxtla, entre otros municipios.
Al sumar obreros, cortadores, operadores de maquinaria, camioneros, transportistas, proveedores, comerciantes y sus familias, el impacto podría alcanzar entre 23 mil y 30 mil habitantes.
“Es la única fuente productiva y económica que tenemos en la región. Dependemos principalmente de dos sectores: la ganadería y la agricultura, particularmente de la caña de azúcar”, señaló el dirigente.
La caída de esta enorme cadena productiva tendría consecuencias inmediatas en tiendas, talleres, restaurantes, mercados, refaccionarias, transportistas y pequeños negocios. El dinero generado durante la zafra circulaba por prácticamente todos los sectores comerciales de Los Tuxtlas.
Una región que todavía no se recupera
El cierre del Ingenio San Pedro ocurre cuando Lerdo de Tejada y los municipios cercanos todavía no consiguen recuperarse por completo de la desaparición del Ingenio San Francisco.
Parte de la caña que anteriormente recibía esa planta fue canalizada hacia San Pedro, La Gloria y El Modelo. Ahora, con una factoría menos, los productores enfrentarán la difícil tarea de encontrar dónde colocar sus cosechas.
Trasladar la materia prima hacia ingenios más alejados incrementaría considerablemente los gastos de combustible, fletes y operación. Para muchos campesinos, estos costos podrían hacer incosteable la cosecha y provocar el abandono de miles de hectáreas.
“No venimos a pedir otra cosa sino el rescate del Ingenio San Pedro, por las familias que pueden caer en desgracia económica. Si no se interviene, tendremos un problema social muy fuerte”, advirtió Lindo Chagas.
La próxima zafra queda en el aire
La suspensión llega cuando los productores ya se preparaban para la zafra 2026-2027. Muchos invirtieron sus ahorros, contrataron créditos, limpiaron parcelas, compraron fertilizantes y realizaron trabajos de mantenimiento sin imaginar que podrían quedarse sin un comprador para su producción.
De acuerdo con el dirigente, el Ingenio San Pedro procesaba más de dos millones de toneladas de caña. Aunque todavía no existe un cálculo preciso sobre las pérdidas, el golpe económico podría alcanzar cifras millonarias y extenderse durante varios años.
“Se deja de moler totalmente la caña. La gente ya hizo una inversión para la próxima zafra y ahora no sabe qué va a suceder con sus cultivos”, explicó.
Sin una alternativa inmediata, la caña sembrada podría perderse en el campo, mientras los productores quedarían atrapados entre deudas, gastos de mantenimiento y la imposibilidad de recuperar lo invertido.
Piden rescate e investigación
El representante campesino solicitó que los gobiernos estatal y federal establezcan una bolsa de recursos o un mecanismo de rescate que permita conservar la planta y la actividad productiva.
Sostuvo que la intervención gubernamental no tendría como finalidad proteger exclusivamente a los propietarios, sino evitar el colapso económico de las comunidades que durante décadas han dependido de la industria azucarera.
“El Estado debe asumir su responsabilidad y rescatar ese ingenio. No se trata solamente de una empresa, sino de miles de familias que dependen de ella”, manifestó.
También pidió investigar la situación financiera y administrativa de la factoría, así como esclarecer las razones por las cuales no fue posible capitalizarla, modernizarla o encontrar alguna opción antes de ordenar su cierre.
Temen desempleo, migración e inseguridad
El escenario más preocupante es el que podría presentarse durante los próximos meses: desempleo masivo, caída de las ventas, endeudamiento de productores, migración de familias enteras y crecimiento de la inseguridad.
Sin trabajo en el campo y sin movimiento en el ingenio, miles de personas podrían verse obligadas a abandonar sus comunidades para buscar ingresos en otras ciudades o estados.
La crisis también alcanzaría a los ayuntamientos, debido a una probable reducción de la actividad comercial, la recaudación y la capacidad económica de sus habitantes.
Aunque el cierre no provocaría un desabasto nacional de azúcar, el daño para Los Tuxtlas sería devastador. Para esta región, el Ingenio San Pedro no era solamente una fábrica: representaba empleos, cosechas, transporte, comercio y el sustento cotidiano de miles de hogares.
Lindo Chagas convocó a productores, trabajadores, transportistas, autoridades municipales y habitantes a mantenerse unidos y exigir una solución. Advirtió que, si no existe una respuesta inmediata, podrían comenzar movilizaciones para impedir que la factoría sea abandonada o desmantelada.
“El pueblo está esperando la intervención del Gobierno. Queremos saber qué va a pasar con el Ingenio San Pedro y con la gente de Los Tuxtlas. No podemos permitir que se pierda nuestra principal fuente de empleo y de actividad económica”, concluyó.
